Cuando Alex Place Thomas fue nombrada directora técnica interina del equipo femenil de fútbol de la Universidad del Norte de Iowa en junio, marcó un punto de inflexión tras un capítulo difícil en su carrera como entrenadora. Acababa de tomar la difícil decisión de dejar el Wartburg College, donde el agotamiento le había cobrado factura. Poco sabía que una llamada inesperada sobre el puesto en la UNI reavivaría su pasión por entrenar y le daría un sentido de propósito.
“No solicité originalmente este trabajo”, dijo Place Thomas. “Estaba agotada y había decidido alejarme del fútbol en Wartburg en mayo. Luego, un viernes por la tarde, recibí una llamada inesperada preguntándome si estaba interesada en entrenar en UNI. Me tomó por sorpresa. Pasé el fin de semana pensándolo y, para el lunes, dije que sí”.
Aunque dudó al principio, especialmente por equilibrar el entrenamiento con la crianza de su hija de dos años, Place Thomas vio esta oportunidad como algo que no podía dejar pasar.
“Conocía a algunas jugadoras y tenía mucho orgullo Panther”, comentó. “No quería dejar ningún ‘qué hubiera pasado’ sobre la mesa”.
Así comenzó su camino para liderar un programa que ya había logrado avances significativos, pero que aún no alcanzaba su máximo potencial.
Cuando Place Thomas tomó el mando, heredó un equipo que había recorrido un largo camino. Apenas cinco años atrás, el fútbol femenil de UNI ni siquiera tenía campo propio. Ahora, el programa cuenta con vestidor y una identidad definida. Pero para Place Thomas, esto es apenas el inicio.
“Quiero que este programa sea un destino buscado, especialmente en Iowa”, afirmó. “Quiero competir por los mismos reclutas que Iowa y Iowa State”.
Construir una cultura centrada en la familia, el amor y la comunidad es el núcleo de la filosofía de Place Thomas.
“Mi visión es crear un ambiente hogareño”, explicó. “Aunque nuestras jugadoras provienen de todo el país y algunas internacionalmente, cuando pisas el campus de UNI, debes sentir que eres parte de algo más grande. Aquí se trata de familia”.
Para fortalecer ese vínculo, Place Thomas fomenta pequeñas tradiciones, como el juego diario de fútbol-tenis antes de la práctica, que las jugadoras han adoptado plenamente.
“Estoy aquí primero para ellas”, aseguró.
Para Place Thomas, la misión va más allá del fútbol. Quiere que sus jugadoras salgan de la UNI con más habilidades atléticas mejoradas.
“Quiero que sepan que son amadas por mí”, dijo. “Mis valores están arraigados en el amor, la familia y la fe, y espero que lo vean en todo lo que hago. Quiero que se sientan parte de nuestra familia futbolística”.
Este enfoque es evidente en sus acciones. Con frecuencia lleva a su hija y a su esposo a los eventos del equipo, integrando su vida personal en la experiencia colectiva.
“No se trata solo de fútbol para mí”, señaló. “Se trata de construir relaciones y asegurar que estas jóvenes se sientan apoyadas, dentro y fuera de la cancha”.
Antes de asumir su rol actual, Place Thomas ya tenía un historial de éxito, especialmente en la preparatoria Cedar Falls, donde transformó el programa de fútbol a los 22 años.
“Cuando empecé, el JV y el Varsity ni siquiera entrenaban juntos”, recordó. “Para cuando me fui, la cultura había cambiado por completo. Estoy muy orgullosa de eso”.
Sin embargo, su mayor logro personal, admite, es ser madre.
“Tener a mi hija fue una experiencia que cambió mi vida”, dijo. “Ahora, al traerla con el equipo, siento que también la estoy impactando positivamente. Eso es muy importante para mí”.
En cuanto a su filosofía de entrenamiento, se mantiene firme en ser fiel a sí misma, incluso en medio de los retos.
“El entrenamiento tiene altibajos y nunca harás feliz a todos”, comentó. “Pero me mantengo fiel a mis valores centrales. Lidero con amor y la familia siempre es primero”.
De hecho, hubo un tiempo en que dudó de su capacidad para equilibrar el entrenamiento con su vida personal.
“Una de las razones por las que dudé en aceptar este trabajo fue porque estaba agotada”, confesó. “Pero ahora he encontrado equilibrio. Este rol me ha dado el espacio para perseguir lo que amo”.
Su pasión por el acondicionamiento físico es una de esas búsquedas. Actualmente se prepara para un maratón en enero en beneficio de la Sociedad Americana contra el cáncer, inspirada por las batallas personales de su familia contra la enfermedad.
“He tenido cuatro familiares que lucharon contra el cáncer”, compartió. “Es algo que me toca muy de cerca”.
En cuanto a su futuro a largo plazo en la UNI, Place Thomas se muestra optimista.
“Si mi plan a cinco años incluye quedarme aquí, eso me haría muy feliz”, dijo. “Trabajaré duro para hacer de este programa el mejor que jamás haya sido. Y espero que mostrarme como mi verdadero yo sea suficiente”.
El momento definitorio de la gestión de Place Thomas llegó durante una emocionante victoria 4-0 sobre Western Illinois. El triunfo fue notable no solo por el marcador, sino por la manera en que cada jugadora contribuyó: cuatro goleadoras distintas, cuatro asistencias diferentes. Después del partido, el equipo celebró con un baño de agua para su entrenadora, un momento que inicialmente la hizo sentir incómoda.
“Al principio me dio pena porque en mi mente aún tenemos muchos más partidos por ganar”, dijo. “Pero cuando vi el video, no me enfoqué en mí. Me enfoqué en las jugadoras, en lo emocionadas que estaban. Han pasado por mucho, sin saber hacia dónde iba el programa. Ver a todas involucradas en esa victoria fue especial. De eso se trata todo”.
